Andréa
Guía de Movimiento y Mujer de los Elementos
El movimiento es mi lenguaje. La vitalidad, mi brújula.
Nací en Francia, en el seno de una familia franco-colombiana llena de vida. Crecer con tres hermanas —cada una tan distinta y fascinante— me enseñó poco a poco a abrazar los contrastes y a encontrar belleza en lo diferente.
Esa riqueza de vínculos humanos fue mi primera escuela: un espacio de curiosidad, compasión y escucha profunda.
Al principio seguí un camino convencional: estudios de ingeniería, experiencias enriquecedoras en el mundo del lujo y de los textiles técnicos para deportes, una vida que parecía estable y, desde fuera, exitosa. Pero bajo la superficie, una llamada más profunda empezaba a susurrar.
En la isla volcánica y salvaje de Fuerteventura, ese susurro comenzó a tomar forma. Con los años, me sumergí en una exploración íntima: sensaciones, respiración, cuerpo, silencio. El surf, el acroyoga, las artes marciales, el movimiento consciente, la intención y el yoga se convirtieron en mis guías; un lenguaje vivo que se revelaba a medida que aprendía a conocerme de verdad.
No fue un cambio repentino, sino un recorrido paciente que se desplegó durante casi diez años. Un proceso lento y orgánico, en el que cada paso me acercaba un poco más a mi corazón. Hasta que, un día, ese lenguaje lo llenó todo en mí y supe que ya no podía guardármelo.
Empecé a acompañar a otras personas, y entendí que, al hacerlo, había encontrado mi lugar. Desde entonces, sigo creando espacios donde la gente se mueve, respira y siente; lugares donde la energía circula, los corazones se abren y la transformación se vuelve posible.
Guío con suavidad y con firmeza, siempre escuchando mi intuición con profundidad.
Desde 2023, durante los inviernos también vivo en Chamonix, explorando la fuerza pura y la verticalidad de las montañas, y compartiendo con pasión mis talleres y clases en este valle magnífico.
Lo que comparto es lo que la vida me ha regalado: el arte de permitirnos sentir de verdad, incluso dejarnos atravesar hasta lo más profundo, para redescubrir la fuente más pura de nuestra fuerza interior.
«Lo que comparto hoy en mis retiros, talleres o sesiones no lo he aprendido en ninguna escuela ni en mis formaciones anteriores».
Nace de un lugar muy profundo en mi interior. Gestos, palabras e impulsos aparecen de forma inesperada y, a menudo, me conmueven tanto a mí como a quienes los reciben.
Los acojo como un misterio, como un lenguaje vivo que fluye a través de mí.
Y eso es lo que aspiro a ofrecer: espacios de autenticidad, presencia y compartir.
En los últimos cinco años he guiado más de 30 retiros de yoga en las Islas Canarias, Azores, el sur de Portugal y Francia. He recibido a más de 200 participantes y he compartido mi visión sobre la respiración y el movimiento consciente con más de 3.000 alumnos en distintos estudios de yoga.
De pequeña, nunca habría imaginado que existiera un camino así. Hoy sé que cada paso me ha traído hasta aquí. Es en el acto de compartir donde encuentro una verdadera fuente de inspiración.
He aprendido que escuchar la llamada interior requiere valentía. Significa elegir ser fiel a ti misma y avanzar, paso a paso, hacia una vida que de verdad refleje quién eres.
Victor
Aventurero comprometido y guía de naturaleza
“La aventura solo cobra todo su sentido cuando se comparte”
Nací en Chamonix, a los pies del glaciar de Bossons.
Entre interminables campos de nieve y pistas de esquí, la montaña fue mi patio de juegos y, más aún, mi maestra.
Mi padre, guía de alta montaña y pionero en deportes adaptados, me enseñó el valor, la resiliencia y esa solidaridad que nace de ayudar a otras personas a alcanzar cimas que nunca imaginaron.
Mi madre, dietista en un hospital, me mostró cómo cuidar el cuerpo, alimentarse con intención y vivir en equilibrio.
A los 14 años, una lesión de rodilla me obligó a apartarme del esquí de competición. Se convirtió en un camino de autodescubrimiento y me reveló una fortaleza que no sabía que tenía.
Me certifiqué como instructor de esquí en Francia y más tarde trabajé en China, representando a la Escuela Francesa de Esquí.
Tras la pandemia, surgió una nueva llamada interior: explorar el océano más a fondo, a través del kitesurf, la vela y una renovada sensación de libertad.
Empecé a formarme para obtener el título de Yachtmaster, soñando con capitanear algún día mi propio velero, pensado para un mundo más limpio y más libre.
Hasta que ese día llegue, cada travesía a vela se convierte para mí en un momento de conexión, presencia y experiencia compartida.
Esto es lo que aporto:
una invitación a reconectar con uno mismo a través de los deportes al aire libre y la gran aventura de superar tus propios límites, desde las cumbres de la montaña hasta el océano abierto.
“Mi verdadero camino de resiliencia empezó mucho antes"
Mi padre, Dominique Desbenoit —o “Doumé”, como le llamaba todo el mundo— dedicó su vida a los deportes adaptados después de que su mejor amigo sufriera un grave accidente de moto en la veintena.
Junto al ingeniero Pierre Tessier, ayudó a diseñar uno de los primeros sit-skis para personas con discapacidad.
Con los años, acompañó a muchas personas con movilidad reducida hasta la cumbre del Mont Blanc, incluida Sylvie Samicya, a quien, tras un accidente traumático, le habían reconocido un 80% de discapacidad.
De niño fui testigo de algo inolvidable:
la fuerza del espíritu humano cuando el cuerpo dice “no”, pero el alma insiste en decir “sí”.
El handiski fue mi primera gran escuela. Y mi padre, sin duda, un mentor enorme.
Aprendí pronto que los únicos límites reales son los que nos ponemos nosotros mismos.
Que en cada obstáculo hay una invitación a ir más allá, a cuestionar lo que creemos posible y a superar esa idea.
Mi recorrido no ha sido lineal. Ha estado lleno de obstáculos, y cada reto sigue moldeándome: me pone a prueba y me ofrece, una y otra vez, la oportunidad de conocerme mejor. Sobre todo, me recuerda que la verdadera libertad empieza cuando elegimos crecer, tanto por nosotros mismos como junto a los demás, y que el camino continúa a cada paso.
Ese es el espíritu que llevo a cada experiencia que guío.
Nuestro compromiso
Waves to Summit no es solo un nombre. Es una intención viva.
Ecológicos
porque respetamos profundamente los lugares salvajes por los que viajamos.
Inclusivos
porque la aventura es para todo el mundo: cada historia, cada persona, cada origen.
Auténticos
porque solo compartimos lo que de verdad hemos vivido y explorado antes.